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Acompañar a los afganos hacia una mayor autonomía: un desafío para los actores de la solidaridad.

Mientras que se discuten los parámetros de la retirada militar internacional, y en especial del ejército francés, el principal desafío para los actores de la ayuda implicados en el país desde hace largo tiempo es el de garantizar una continuidad del apoyo al pueblo afgano, principalmente por medio del refuerzo de las capacidades nacionales y locales para tomar las riendas del desarrollo de su propio país. Nuestros programas de formación participan en este esfuerzo y son la prueba de nuestro compromiso con el país y su sociedad civil.

Conocemos Afganistán muy bien; algunos de nosotros desde hace décadas. Allí asistimos a la guerra civil, a la época Taleb y a los éxitos y errores de la política internacional. Allí hemos llevado a cabo decenas de evaluaciones y trabajos de investigación. En coche, a pie o a caballo, hemos recorridos las montañas del Hindu Kush y los High Lek (pastos de altura), los llanos áridos del norte y del sur o las llanuras irrigadas del oeste y del este, los pueblos perdidos de Badakshan y los KIS (Kabul Informel settlements), esas zonas de urbanización informal que se extienden por la periferia de la ciudad como una gangrena. Hemos ido al encuentro de los Maleks (personalidades locales) y de los Kushis (pueblos nómadas que ocupan el lugar más bajo de la escala social), de ministros y de los niños de las calles, de los caudillos y de las mujeres jefas de familia… Hemos escrito mucho sobre este país que hemos aprendido a amar, tanto sobre los desafíos que presenta la implicación de los afganos en los procesos de ayuda como sobre la pobreza del país, su agricultura, sus ciudades o su sistema de salud.

También hemos observado de cerca la gestión política de esta crisis, con profundas dudas sobre los modelos utilizados. En un país en el que ninguna potencia extranjera no ha ganado nunca una guerra y mientras que la situación necesitaba una verdadera presencia militar internacional, que implicara en la medida de lo posible a países de otras partes de la tierra del Islam, ¿por qué haber confiado una misión a la OTAN, reforzando la percepción de un control por parte de los americanos? Si ello permitió poner a prueba el nuevo concepto estratégico de la OTAN, los resultados no parecen muy alentadores. La intervención militar francesa en dicho contexto nos pareció, desde el principio, una opción ineficaz y peligrosa. Hoy, con la retirada militar, el riesgo de ver Afganistán caer en el olvido internacional: una vez que las tropas hayan vuelto a casa, caerá el telón, devolviendo al hermetismo una situación cuyo final no conocemos.

Como actores de la solidaridad, nos mantendremos movilizados con el fin de reforzar la capacidad de los afganos para poner en marcha programas humanitarios y de desarrollo. Nosotros habíamos organizado, hace ya tiempo, formaciones para los responsables afganos de las ONG, agencias de la ONU y de los ministerios. Hemos retomado esta actividad en vistas del deterioro de las condiciones de acceso al terreno y a la población, puesto que las instituciones internacionales necesitan cada vez más recurrir a responsables nacionales competentes y las instituciones afganas piden ser mejor reconocidas en los sectores de la acción humanitaria y el desarrollo.

En el marco de una alianza con ACBAR – la agencia de coordinación de las ONG en Afganistán –, hemos puesto en marcha, desde 2010, un ambicioso programa de formaciones [1] sobre la gestión de proyectos humanitarios (recopilación de datos y análisis de los mismos, redacción de informes de diagnóstico), la concepción de proyectos y la redacción de proposals, la gestión de equipos de proyectos, además de una formación de formadores, con el fin de reforzar las capacidades de los responsables afganos para convertirse ellos mismos en formadores.

Groupe URD se encuentra actualmente desarrollando dos nuevos módulos de formación – uno sobre el medio ambiente y otro sobre los principios humanitarios – bajo una perspectiva a la vez general y local, ya que este trabajo se funda en parte en ejemplos afganos. También estamos estudiando las cuestiones de género y su integración en los proyectos humanitarios y de desarrollo, respetando la cultura y religión locales.

Además, con el fin de ampliar el acceso a las formaciones, están previstas sesiones de formación organizadas en provincias. También se están traduciendo los módulos al dari y el pashto, para evitar que el inglés sea un obstáculo. En consecuencia, según el programa previsto, para finales de 2012 serán los formadores afganos de ACBAR los que impartirán dichas formaciones.

De esta forma, con una docena de sesiones organizadas desde principios de 2010, el número de afganos que han sido formados asciende a más de 230 y esperamos poder continuar este acompañamiento a medida que pasamos de forma progresiva el relevo a nuestro colaborador local con el fin de ampliar esta dinámica y dejar afianzado un compromiso a largo plazo.

La próxima sesión de formaciones tratará sobre los principios humanitarios y tendrá lugar a principios de julio de 2012 (3/5 y 8/10 de julio).

Para obtener más información, póngase en contacto con Fadoi Chaouki

[1] Los módulos de formación han sido desarrollados con el apoyo financiero del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, por medio de la Embajada Francesa en Afganistán. Son fruto de un diagnóstico – llevado a cabo durante los primeros 6 meses de 2010 – cuyo objetivo era comprender mejor las necesidades específicas del contexto afgano y desarrollar formaciones « a medida ».