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Comprensión del contexto, coordinación y espacio humanitario: algunas claves para Haití
François Grünewald

Al determinar la calidad de la ayuda, la seguridad de los agentes y las posibilidades de un impacto positivo a largo plazo, la imagen de la ayuda humanitaria y la confianza de la que goza entre la población son cuestiones vitales a tener en cuenta en un contexto difícil como es el de Haití, que ha conocido momentos violentos y que se encuentra hoy en día enfrentado a inmensos retos, consecuencia de una catástrofe de gran envergadura. La comprensión del contexto, las modalidades de la coordinación y la percepción de la relación que el personal humanitario mantiene con las fuerzas políticas y su brazo armado son, en este sentido, factores clave que hay que analizar para comprender la imagen de la ayuda.

 Comprender una realidad compleja

Trabajar en Haití requiere una gran implicación. La primera etapa es la comprensión del complejo contexto haitiano. Algunos elementos destacados caracterizan el contexto del pre-seísmo.

Complejidad cultural : Aunque ya no queden herederos de los habitantes originales, la cultura haitiana es extremadamente rica, al contar con cantantes, pintores y poetas haitianos de entre los más célebres del Caribe. La vida cultural tradicional se encuentra firmemente enraizada en el vudú tradicional, y se ha visto enriquecida por numerosas aportaciones religiosas y culturales. Se encuentra muy marcada por la esclavitud. Las épocas más recientes se caracterizan por una tensión creciente entre cultura tradicional e iglesias evangélicas, las cuales han conocido una fuerte progresión en las últimas décadas y muestran un propósito claro de limitar la influencia de las prácticas tradicionales.

Una historia antigua y no suficientemente reconocida : El orgullo de los haitianos es su rica historia: la primera república negra, una independencia ganada a través del sufrimiento frente a un mundo occidental esclavista y colonialista, una declaración de los derechos humanos que es anterior a la de la Revolución Francesa, etc. Pero muy pronto, numerosos obstáculos han frenado el camino hacia el desarrollo del país: saqueo de los recursos, ocupaciones militares, apoyo a las dictaduras, liquidación de las economías rurales como consecuencia de la liberalización de los mercados agrícolas, que dejan a los productos haitianos sin protección frente a la competencia internacional, etc.

Una historia reciente turbulenta, pero una consolidación progresiva del Estado : Haití ha pasado por años agitados, durante los cuales la violencia ha estado motivada por razones políticas, en gran parte heredados de la época Duvalier. Esta violencia política condujo a frecuentes intervenciones de ejércitos internacionales. La esperanza que creó la llegada de Aristide a la presidencia se desvaneció entre el caos y la corrupción. La época de turbulencia que siguió, entre 2000 y 2004, llevó a la creación, bajo el marco del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), que anunciaba los objetivos de restablecimiento de la seguridad en el país y refuerzo del estado de derecho. Aunque se han realizado importantes progresos a nivel nacional y regional en el marco de la política de descentralización, la prolongación de la presencia de la MINUSTAH plantea ciertos interrogantes, a un gran número de haitianos así como a una parte de la comunidad de « observadores de Haití ». ¿Por qué se aplica el capítulo VII de la Carta de la ONU? ¿Cuáles son las razones políticas que mueven a los Estados latinoamericanos? ¿Cuál es el papel que desempeña, para los USA, la importancia del control de los flujos migratorios y la prevención de fenómenos del tipo « boat people »? No sólo la onerosa MINUSTAH se ha vuelto bastante impopular, sino que también lleva al sistema de la ONU a mantener un alto grado de procedimientos de seguridad en el país. Esta « paranoia de la seguridad » contribuyó ampliamente a la parálisis de la ayuda internacional, inclusive tras el seísmo de 2010.

Pobreza y desigualdades : La fragmentación social actual hunde, en parte, sus raíces en la época colonial (sobreexplotación de los recursos naturales, monocultivo para el mercado colonial y pago de una “tasa de descolonización” [1]), pero también en el sistema económico post-colonial (liberalismo no regulado, con una competencia desequilibrada entre los productos agrícolas haitianos y productos de importación subvencionados), y hace de Haití el país hoy en día más pobre del Caribe. El 72% de la población vive con menos de dos dólares al día. Junto a esta pobreza existe un elevado nivel de inigualdades sociales, con unas cuantas familias que poseen gran parte de la riqueza nacional. La vida de muchos haitianos de las zonas rurales y urbanas toma a menudo la forma de una supervivencia cotidiana llena de incertidumbres, con una gran dependencia respecto a la ayuda y las transferencias financieras procedentes de los emigrados.

Grandes vulnerabilidades, una resiliencia impresionante : En el transcurso de las últimas décadas, diferentes tipos de desastres naturales han sacudido Haití. La pobreza, la degradación del medio ambiente y un escaso desarrollo han hecho de Haití un país muy frágil. Los corrimientos de tierra perturban frecuentemente la circulación de personas y mercancías. Huracanes y tormentas tropicales son corrientes y hacen pagar a la población un elevado precio. En 2008, por ejemplo, los ciclones causaron 800 muertes en Haití, mientras que no se contaba un solo muerto en los países vecinos.
Uno de los factores que agravan la situación actual es la concentración de los esfuerzos sobre las catástrofes de origen climático. Se le ha dado la prioridad a las situaciones más frecuentes (ciclones, inundaciones y corrimientos de tierra), y no a los riesgos menos habituales como los seísmos. No obstante, la población haitiana cuenta con una resiliencia increíble. Los sectores informales rurales y urbanos están mantenidos, a la vez, por la diáspora haitiana y un sistema de microfinanzas extremadamente dinámico.

Una posición estratégica : Debido a su posición geográfica, Haití se encuentra en la esfera de influencia de los Estados Unidos y otras potencias regionales como Brasil, Argentina, Venezuela y Chile. Como Haití es un país francófono y relativamente próximo de los territorios franceses de Guadalupe y la Martinica, también se encuentra en la zona de influencia de Francia. Por esa razón, las decisiones políticas para ayudar a Haití no tienen necesariamente como único imperativo el de ayudar a dicho país, sino que cuentan, evidentemente, con objetivos ligados a los intereses de las potencias extranjeras.

Haití, el abismo de la ayuda al desarrollo : Con un presupuesto considerable atribuidos a la ayuda al desarrollo, Haití es uno de esos lugares en los que muchos se preguntan si « la ayuda sirve realmente para algo ». Y a menudo se acusa al «C word » (C como coordinación) de estar en el origen de todos los males. Ya antes del seísmo habían sido creados complejos mecanismos de coordinación y gobernanza, implicando de distintas formas a las diferentes familias de partes implicadas (donantes, ONG internacionales y nacionales, agencias de las Naciones Unidas, agentes multilaterales, el Gobierno de Haití, etc.) con misiones diferentes (desarrollo, ayuda humanitaria, etc.). El diálogo entre los grupos de la sociedad civil haitiana y los diferentes foros de coordinación internacional ha resultado, a menudo, difícil.

 

Los diferentes foros de coordinación en Haití antes del seísmo.

-El Grupo de los 11 (G11) favorece el diálogo entre los 11 principales donantes y el gobierno.

-El Grupo de Apoyo de la Cooperación Internacional (GACI), que incluye las agencias de la ONU, la MINUSTAH, las agencias de desarrollo internacionales, los proveedores de fondos y las ONG internacionales, tiene el papel de facilitar la coordinación de los esfuerzos internacionales en la preparación de los desastres, la movilización de recursos y la cooperación técnica.

-El Comité Permanente Inter-organizaciones (CPIO) es el lugar de coordinación entre agencias humanitarias.

-La coordinación interna a las Naciones Unidas se realiza en el seno del equipo nacional de Naciones Unidas pero también bajo la supervisión de la MINUSTAH y del representante especial del secretario general de la ONU que la dirige.

-Las ONG internacionales presentes desde hace mucho tiempo en Haití han creado el Comité de Enlace de las ONG (CLIO) que reúne a ONG nacionales e internacionales. La sociedad civil haitiana se ha organizado en torno a temáticas sectoriales (derechos humanos, etc.) o corporativas (asociaciones campesinas).

-Para gestionar las catástrofes, el Sistema Nacional para la Gestión y la Respuesta a los Desastres (SNGRD), creado en 1999 bajo la protección del Ministerio del Interior, se encuentra animado por la Dirección de la Protección Civil (DPC) que ha demostrado, durante las últimas catástrofes, tanto su dinamismo como sus límites.

 

Y entonces la tierra tembló y el seísmo nos recordó las grandes debilidades estructurales del país y redistribuyó las cartas de la coordinación.


[1] DOUYON, Frantz ; HOLLY, Daniel Douyon, F./ Holly, D. (2004)