Desde mayo de 2015, ya no podemos mantener la traducción de nuestra página web española.             
Inicio | Publicaciones | Ayuda humanitaria en marcha | Ayuda humanitaria en marcha n°4 | ¿Constituye la ciudad un lugar de refugio para los ciudadanos desplazados?

La revista de Groupe URD

Herramientas y métodos

CHS Core Humanitarian Standard (CHS)
Pictogrammme Sigmah Sigmah Software
Pictogrammme Reaching Resilience

Reaching Resilience
Pictogrammme brochure Kit de formación: acción humanitaria y medio ambiente
Pictogrammme brochure Manual de la participación
Pictogrammme COMPAS Método COMPAS
Pictogrammme globe terrestre Misión Calidad
Pictogrammme PRECIS Humatem Método PRECIS

¿Constituye la ciudad un lugar de refugio para los ciudadanos desplazados?
Agnès de Geoffroy

 

 ¿Qué respuesta dar a la afluencia de desplazados en la capital?

El enfoque adoptado en cada contexto depende del análisis de la situación y del orden de prioridades establecido por los actores respecto a los problemas y las necesidades.

  • Bogotá: enfoque individual y jurídico, fundado en el respeto de los derechos humanos

En Colombia, la ley adoptada en 1997 garantiza una atención específica acordada a la población de desplazados. El objetivo del sistema de ayudas, situado bajo la responsabilidad y la coordinación de la agencia de Acción Social, consiste en ofrecer una ayuda integral a los desplazados, a lo largo de las diferentes fases del desplazamiento y, en último término, en restablecer y proteger los derechos de los desplazados. Siguiendo la Constitución de 1991, la totalidad del marco legislativo referente a los desplazados se inspira en los derechos humanos. La respuesta elaborada frente al desplazamiento forzado es, en consecuencia, profundamente social y la puesta en juego de la responsabilidad del Estado frente a este fenómeno es de carácter duradero, ya que no se trata de una simple política coyuntural, sino de una responsabilidad jurídica. La realidad se encuentra, evidentemente, por debajo de unos objetivos tan ambiciosos, pero la Corte Constitucional no cesa de exhortar y obligar al poder ejecutivo, por medio de diferentes decisiones, a que respete sus compromisos en relación a los desplazados. Los presupuestos asignados por la Nación a la política de ayuda integral a los desplazados se encuentran en constante aumento, con una aceleración significativa desde 2004 (año de la sentencia T 025 de la Corte Constitucional). Sin embargo, la persistencia de necesidades considerables así como de una vulnerabilidad duradera entre la población de desplazados invita a la reflexión. Una alternativa es la de exigir un compromiso cada vez mayor del Estado y de los diferentes actores con el fin de mejorar el sistema de ayudas; otra alternativa consiste en preguntarse sobre la eficacia misma y la pertinencia del sistema de ayudas puesto en marcha en Colombia. Los actores de la ayuda en Colombia deben tomar una postura definida con respecto a este dilema. La gran mayoría de los actores (proveedores de fondos, organizaciones internacionales, agencias de las Naciones Unidas y la diferentes ONG) participan directamente en el funcionamiento del sistema de ayuda integral bajo la coordinación del Estado, al participar en las diferentes vertientes de esta política: ayuda de emergencia, estabilización socio-económica (formación, actividades generadoras de ingresos, micro-crédito), ayuda psicosocial, educación, salud pública, vivienda, etc.

Al margen del sistema de ayudas, algunas ONG nacionales e internacionales mantienen un pulso con el gobierno y reclaman la mejora o la reforma del sistema de ayudas. La sociedad civil colombiana, especialmente fuerte y bien estructurada, y las ONG colombianas no se quedan atrás en cuanto al movimiento de presión. Este pulso se mantiene principalmente en el terreno jurídico, ya que el marco legal y las instituciones jurídicas son particularmente favorables a la defensa de los derechos individuales y colectivos de los desplazados.

En este clima, la actividad de reivindicación de los desplazados es especialmente abundante. La cultura política y sindical fuertes que caracterizan a la sociedad colombiana tienen también un reflejo en la población de desplazados, y las prácticas de empowerment de las ONG encuentran en ella un terreno especialmente favorable. Han surgido y continúan surgiendo numerosos líderes que defienden la causa colectiva y estructuran las reivindicaciones. Si bien es cierto que estas prácticas producen beneficios a corto y medio plazo para los desplazados y les permiten ganar por la fuerza lo que el Estado tarda en otorgarles, también contribuyen a acentuar la distancia que existe entre los desplazados y el resto de la población y endurecen el clima de desconfianza y de incomprensión entre los desplazados y los funcionarios del Estado y, a veces, incluso entre los desplazados y los actores de la ayuda.