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La reactivación económica y social en zona rural tras el seísmo en Haití: vincular emergencia, rehabilitación y desarrollo
Peggy Pascal - Erwin Schmitt - Fabien Thomas

Un año después del seísmo de Haití, el país aún se encuentra enfrentado a numerosos problemas. Una de las oportunidades, en parte desaprovechada por la comunidad internacional durante los primeros meses de la respuesta, era la de reactivar la agricultura y apostar por el medio rural para favorecer la acogida de los desplazados tras el seísmo y crear alternativas económicas a Puerto Príncipe. Algunos proyectos prueban que es posible, como el dirigido por SOLIDARITÉS INTERNATIONAL en los cerros de Petit-Goâve, que combina una orientación de respuesta a las necesidades de emergencia al mismo tiempo que se esforzaba en tratar las causas estructurales de la inseguridad alimentaria. Tras 9 meses de proyecto, los resultados de un diagnóstico en profundidad de los sistemas de producción y un buen conocimiento de la zona de intervención y del medio campesino de los cerros permitieron a los equipos establecer estrechas relaciones con las comunidades y adaptar el proyecto con el paso del tiempo y de acuerdo con la evolución del contexto, las necesidades y las estrategias de resiliencia.

 1- El seísmo, sus consecuencias directas y la respuesta humanitaria

El martes 12 de enero de 2010, en el departamento Oeste de Haití; se registró un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter, cuyo foco se encontraba a menos de 10 Km. de profundidad. En las horas y días siguientes, se registraron más de cien réplicas. Entre ellas, el día 20 de enero se registró una fuerte réplica de una magnitud mayor de 6 al noroeste de Jacmel, en el departamento Sudeste. Petit-Goâve es uno de los municipios del departamento Oeste más afectados por el seísmo. Uno de los dos epicentros del seísmo se encontraba a 5 Km. de Petit-Goâve.
Las consecuencias directas del seísmo en Petit-Goâve fueron, entre otras:

  • Más de 2.000 fallecidos, de los 157.000 habitantes que contaba el municipio antes de la catástrofe.
  • La destrucción o degradación grave de 32.000 casas, lo que obligó a las personas afectadas a alojarse o bien en casa de vecinos o familiares o bien en refugios provisionales confeccionados con los medios disponibles. Esto dio lugar a desplazamientos masivos de población desde las zonas urbanas hacia las zonas rurales y a la constitución de numerosos campos de desplazados.
  • Daños en las vías de circulación, como la nacional 2, que se vio cortada a causa de los desprendimientos, y otras vías secundarias de acceso, especialmente las pistas de acceso a los cerros y caminos de mulas/peatonales que las atraviesan, comunican los pueblos entre sí y permiten entre otras cosas la distribución de los productos agrícolas.

 

Respuesta humanitaria

Tras el seísmo, numerosas organizaciones intervinieron con el objeto de ofrecer una ayuda de emergencia en los ámbitos del acceso al agua y el saneamiento, la ayuda alimentaria y la distribución de refugios de emergencia y de bienes de primera necesidad. Pero durante los primeros meses dicha ayuda se concentró, en gran parte, en las zonas urbanas y en los campos de desplazados situados en la planicie y pocas organizaciones intervenían en los cerros. Ahora bien, como consecuencia del seísmo, miles de personas abandonaron las ciudades para encontrar refugio en casa de sus familiares instalados en los cerros. Esta llegada masiva y repentina tuvo un fuerte impacto en la economía de los hogares, ya que las reservas de alimentos previstas para varios meses fueron consumidas en tan sólo algunas semanas. Además, la falta de respuesta humanitaria en estas zonas ha conducido a ciertas personas a bajar a los llanos con el fin de establecer campos « fantasma» y beneficiar así de la ayuda. Sabiendo que el 80% de la población de Petit-Goâve vive en zona rural y periurbana, la respuesta de emergencia no ha llegado, durante los primeros meses, más que a una pequeña parte de la población del municipio.