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« Tsunami, Haití: ¿Cuáles son las buenas prácticas para la financiación no estatal? »
enero - junio de 2010

El reciente seísmo de Haití, a imagen del tsunami de 2004, es una de las catástrofes en las que ha habido una mayor participación del sector privado en el financiamiento de la respuesta humanitaria, tanto en términos de porcentaje como en términos de valor absoluto, en relación al total de donaciones percibidas con ocasión de una misma crisis. Junto a este fenómeno, asistimos a la emergencia de plataformas de financiación no estatal en cierto número de países occidentales. Con el fin de capitalizar experiencias, Groupe URD ha llevado a cabo un estudio que permite identificar las oportunidades y los riesgos de este tipo de mecanismos además de abrir una reflexión en torno a lo que podría ser ‘un mecanismo a la francesa’.

 Una movilización creciente de financiación no estatal

Con ocasión de las dos grandes catástrofes naturales de la primera década del siglo XXI, el sector de la acción humanitaria ha asistido a una movilización sin precedentes de los particulares, en calidad de donantes.
Como respuesta a este fenómeno, se han desarrollado, en los países occidentales, plataformas de financiación no estatal, con el fin de reunir y redistribuir estos fondos privados de la forma más pertinente posible. Si bien existen diferentes tipos de plataformas de financiación no estatal entre nuestros vecinos europeos (D.E.C., Chaine du Bonheur….), en Francia, por el momento, no existe unanimidad entre los profesionales de la acción humanitaria sobre ningún mecanismo en particular. Sin embargo, han podido observarse diferentes experiencias realizadas en Francia, como son la creación de un mecanismo totalmente atípico encarnado por el colectivo Asie Enfants Isolés (A.E.I.) durante el tsunami de 2004 o el papel clave que la Fundación de Francia ha desempeñado durante el terremoto de Haití.

Esta multiplicación de las plataformas y la repetición de catástrofes naturales de esta amplitud nos llevan a preguntarnos sobre las buenas prácticas que habría que aplicar a las plataformas de financiación no estatal. Aunque los Estados han fijado hace poco tiempo un código de reglas y buenas prácticas que deben aplicarse a la financiación pública de la ayuda humanitaria (« Principios y buenas prácticas en la donación humanitaria » firmados en 2003 en Estocolmo), aunque las ONG se someten a controles y evaluaciones regulares, no existe, por el momento, un conjunto de reglas y buenas prácticas comúnmente aceptado para este tipo de mecanismos.

 Sacar lecciones de unos mecanismos

Precisamente bajo este punto de vista, Groupe URD ha llevado a cabo este estudio, que se propone identificar cierto número de buenas prácticas y riesgos a partir de un análisis cruzado del funcionamiento y los métodos de trabajo de diversas plataformas de financiación no estatal (Collectivo A.E.I., F.D.F., D.E.C. y Chaine du Bonheur) durante el tsunami y el terremoto de Haití. Estas buenas prácticas podrán servir, a continuación, como punto de partida para una reflexión prospectiva sobre los riesgos y oportunidades de uno u otro tipo de mecanismo.

Este estudio se divide en cuatro fases distintas, que han sido llevadas a cabo entre enero y junio de 2010:

  • La primera consistió en un trabajo de investigación bibliográfica sobre las plataformas de financiación, esencialmente a escala europea.
  • La segunda fase permitió completar dicha investigación por medio de unas diez entrevistas con los actores clave de la ayuda humanitaria: representantes de plataformas, miembros de los poderes públicos, además de diversas ONG. Se prestó especial atención a la elección de dichas ONG, para ofrecer un abanico lo más amplio posible y reagrupar así una diversidad de opiniones lo más rica posible.
  • La tercera fase consistió en un trabajo de síntesis de las informaciones reunidas, con el objeto de hacer un análisis comparado de las diferentes plataformas de recogida de fondos y ofrecer un primer esquema de los ‘puntos fundamentales’ de las buenas prácticas que deberían aplicarse a la financiación no estatal de la ayuda humanitaria.
  • Por último, se organizó, el día 3 de junio de 2010, un taller al que asistieron unos veinte participantes con el fin de discutir acerca del informe presentado y hacer un esbozo de las pistas para la creación de un mecanismo ‘a la francesa’.