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Puerto Príncipe, catástrofe urbana – crisis humanitaria
Béatrice Boyer

 

 Frente a esta catástrofe, emergen dos desafíos: la reconstrucción del sector urbano haitiano sobre fundamentos sanos y una evolución ineludible de los métodos de acción post-crisis que hay que adaptar al medio urbano.

La realidad brutal y trágica de las vulnerabilidades constructivas y urbanas en Haití ha hecho de la responsabilización de las autoridades locales respecto de sus edificios y urbanizaciones una etapa ineludible.

Más allá de una necesaria respuesta a los daños causados por la catástrofe misma, la situación ha demostrado lo urgente que es mejorar estructural y radicalmente el sector urbano y las zonas construidas y urbanizadas en Haití, tanto desde el punto de vista físico y jurídico, como en el de su gestión. El desastre debido a la vulnerabilidad de estas zonas y de sus edificaciones de alto riesgo en caso de seísmo ha hecho que autoridades y profesionales haitianos del sector de la construcción se hagan conscientes de la necesidad de tomar medidas adaptadas, pero, sobre todo, de asegurar su aplicación para evitar nuevas catástrofes. Sería una irresponsabilidad no aprovechar las oportunidades de la ayuda internacional bajo todas sus formas, incluidas oportunidades para impulsar objetivos a largo plazo. Por ejemplo, la movilización actual de una ayuda financiera internacional debería poder impulsar la renovación vital de las infraestructuras urbanas. Las oportunidades de apoyo de las competencias técnicas deberían permitir controlar una reconstrucción de calidad y segura. Ello pasa por el establecimiento de un marco legislativo de normas constructivas en relación con los diferentes riesgos locales, riesgos naturales (seísmo, ciclones, corrimientos de tierra, inundaciones, etc.), pero también estructurales (urbanización no controlada, contaminaciones por ausencia de una toma en cuenta de los aspectos medioambientales, inseguridades inmobiliarias y ausencia de competencias técnicas y reglamentaciones adaptadas). Esta puesta a cero del sector haitiano de la edificación debería poder ser considerada como una oportunidad más general y política para pensar de nuevo las estrategias del desarrollo urbano.

Por el lado de la ayuda internacional, podemos constatar la creciente fuerza que va adquiriendo un tipo de coordinación adecuado en contextos urbanos afectados, coordinación y competencias que han quedado durante largo tiempo en la oscuridad de los mecanismos tradicionales de la ayuda clásica de urgencia.

Junto a estas actividades de los demás agentes humanitarios, el importante trabajo de reflexión llevado a cabo por UN-HABITAT, con la colaboración de las instituciones haitianas concertadas [11], sobre objetivos estructurales de la reconstrucción, comienza a dar sus frutos. Dirigido por agentes competentes en cuestiones urbanas, esta aportación se ha mantenido durante mucho tiempo fuera de la operacionalidad visible de la ayuda, por razones de cultura y mecanismos humanitarios vigentes en la ONU, razones de organización e incluso de competencia entre agencias, con las consecuencias que ello conlleva (falta de medios, de personal y de locales). Este trabajo consiste en un apoyo a la reflexión en vista de la « Formulación de políticas y estrategias y realización de proyectos para apoyar el retorno de los afectados a barrios seguros y la reconstrucción de hábitats, barrios y ciudades menos vulnerables a los desastres naturales, y ello en un marco de planificación urbana integrada a nivel de la región metropolitana de Puerto Príncipe y sus comunas, así como ciudades de segundo orden afectadas o identificadas como polos regionales de desarrollo » [12].

Este gran trabajo de preparación de las condiciones de la reconstrucción en zona urbana, latente durante los momentos de la emergencia, se vuelve esencial para la perennidad de los impactos de la ayuda, tras un año desde la puesta en marcha de las acciones humanitarias. Este trabajo requiere tiempo, ya que debe ser colectivo, implicando una gran diversidad de actores en numerosas cuestiones transversales, tanto técnicas como institucionales.

Los progresos de la reconstrucción en Haití:

Las grandes líneas de un marco estratégico de reconstrucción de viviendas permanentes y seguras en el casco urbano han comenzado a perfilarse, principalmente gracias a los consejos suministrados a los responsables haitianos por este trabajo compartido entre los urbanistas de UN-HABITAT, el Banco Mundial y las diferentes partes implicadas internacionales y haitianas, y ello a partir del conjunto de los enfoques existentes. Dicho marco centra los esfuerzos en los barrios precarios de la aglomeración de Puerto Príncipe, que servirán de demostración para desarrollar una estrategia para el conjunto de todos los barrios. En el mismo objetivo de intervención a escala urbana, dos ejes incitativos para los proveedores de fondos y operadores comienzan a mostrar su coherencia y adecuación al contexto urbano: orientación de los financiamientos y programas de la ayuda hacia proyectos conocidos como « estratégicos y/o desencadenantes » e identificación de los perímetros urbanos, sus límites, ocupaciones, características, en el marco de visiones de desarrollo estratégico de la ciudad a largo plazo.

 

Junto a la « Guía de buenas prácticas para la construcción » lanzada por el ministerio de Obras Públicas (MTPTC), el 30 de diciembre de 2010, y, más tarde, la « Guía de reparaciones de edificios de reducido tamaño », aprobada por dicho ministerio el día 10 de enero de 2011, el Estado haitiano debería presentar a los agentes de la ayuda en Puerto Príncipe un marco de estrategias de reconstrucción de viviendas permanentes y seguras en el casco urbano [13].

 

Estas orientaciones, que aún deben ponerse en práctica a gran escala en respuesta a la magnitud de las necesidades de realojamiento en la ciudad, plantean cuestiones referentes a los mecanismos de la ayuda internacional en el caso de crisis en contexto urbano.

El desplazamiento de las reflexiones y actividades sectoriales del cluster Refugios y Artículos no Alimentarios hacia un grupo de trabajo intersectorial « Vivienda barrio », iniciativa de UN-HABITAT, representa aquí una respuesta pertinente.
De forma más general, se plantea una cuestión: ¿hay que salir de la mecánica de clusters sectoriales de la ONU y de la intervención única de los agentes del sector humanitario en fase de post-emergencia para poder garantizar estrategias holísticas multi-sectoriales y multidimensionales adaptadas a las funcionalidades y la espacialidad de la ciudad afectada?

 

Béatrice BOYER - Arquitecta y urbanista, responsable del sector de investigación “hábitat y urbanismo” en el Groupe URD


[11] El C.I.A.T. (Comité Interministerial de Ordenamiento Territorial), el Ministerio de la Planificación, DINEPA, los ayuntamientos… y profesionales del sector urbano haitiano.

[12] UN-HABITAT

[13] Nota de UN-Habitat, enero de 2011.